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Mujeres antequeranasSin categoría

Acilia Plecusa

By 3 de agosto de 2021agosto 4th, 2021No Comments

Un ejemplo de lucha y superación en plena sociedad romana

Cuando todavía ni existía Antequera, ya había una antequerana de primera. Nos referimos a Acilia Plecusa, un ejemplo de lucha y superación en pleno siglo II d.C. Una mujer inconformista por naturaleza, atrevida para la época, a la que el destino le dio una nueva oportunidad. En una sola vida, consiguió vivir dos completamente distintas. Por su valentía y coraje, los y las escolares de las Las Carmelitas, Los Colegiales y del Pintor José María Fernández quieren rendirle homenaje. 

Nació en el municipio Flavio de Singilia Barba durante el siglo II d.C en el seno de una familia esclava. Desde su nacimiento, la sociedad le había marcado el rumbo de su vida, caracterizada por la esclavitud propia de la sociedad romana del siglo. Sin embargo, el devenir lo cambió por completo. Su libertad llegó de la mano de su primer hijo. Se quedó embarazada de Patronus, Manio Acilio. Con la intención de no manchar la imagen de la familia, su patrón decidió concederle su libertad, llegando a casarse y formar una familia al completo. A partir de este momento, la vida de la esclava pasaría a ser la de Acilia.

"Los valores que transmite fue lo que consiguió por ella misma, es todo un ejemplo a seguir"

Este nuevo estado civil de la antigua esclava le supondría un vertiginoso impulso social dentro del municipio Singilia Barba. La manumisión no era un proceso legal tan rápido como cabía pensar. Para su ejecución y efecto, el hijo del aristócrata y la liberta fue manumitido y honrado por el hombre de la familia paterna: Manio Acilio Phlego, cognomen de origen griego y relacionado con la manumisión de su madre. En el futuro, el hijo de Acilia y Manio será honrado con la dignidad de decurión, máximo honor al que podía aspirar  un liberto, lo que le permitía formar parte de la aristocracia local

Cuando nació Acilia Septumina, su madre era una respetable matrona romana. La niña nació con derechos. Con el paso del  tiempo, el senado de Singilia Barba la homenajeó mediante una estatua financiada por su madre. Su cognomen está relacionado con el orden séptimo de su nacimiento, lo que ha hecho pensar que fueran más de dos los hijos nacidos de entre la unión. Así, se conrvitió en una de las figuras más queridas y respetadas de la sociedad Baetica.

Tras fallecer Acilia Plecusa, sus restos fueron depositados en un mausoleo de planta rectangular y cubierto por una bóveda de medio cañón construido a base de sillares procedentes de canteras cercanas. En él se encontró una inscripción funeraria que identificaba a la persona allí enterrada. En su interior aparecieron restos de una mesa funeraria como complemento de bancos corridos. Las patas felinas finamente talladas en mármol blanco deben de interpretarse como mesa funeraria, independientemente del rico ajuar de sus propietarios.

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